Presentación

Calendario

April 2014
M T W T F S S
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30        
<< < > >>

Crear un Blog

Saturday 13 june 6 13 /06 /Jun 07:24
La cultura teotihuacana corresponde al horizonte clásico, durante éste aparecen las sociedades urbanas, en grandes asentamientos con centros ceremoniales de arquitectura monumental, planificados y orientados con todo cuidado, que indican el auge del régimen teocrático; o sea, que la clase sacerdotal dominaba las actividades religiosas y organizaba la producción y la distribución de los bienes, así como el intercambio a grandes distancias de la rica producción de artesanías.

 La ciudad de Teotihuacan se empezó a construir hace más de 2 000 años y las obras duraron aproximadamente un siglo. Se convirtió en el centro económico, religioso y político más urbanizado. En su época de esplendor, del 200 a. C. al 750 d.C., tenía una extensión de 20 km2, una población de alrededor de 100 mil habitantes y a lo largo de nueve siglos se desarrollaron ciencias como la astronomía, las matemáticas y el calendario y florecieron la arquitectura, la escultura, la pintura y la cerámica.

 Lucía grandes pirámides y templos pintados de rojo; murales con pinturas de animales fantásticos y sacerdotes en procesión pintados de amarillo, azul, verde, rojo, rosa y negro. Estas obras indican la existencia de una organización social, económica, política y religiosa muy desarrollada.

La ciudad de Teotihuacan se distingue por la rectitud de sus calles; tenía un sistema de abastecimiento de agua potable y otro de drenaje interno que incluía una vasta red de canales subterráneos que confluían en un canal central. La magnitud y grandiosidad de sus pirámides del Sol y de la Luna, la llamativa decoración del templo de Quetzalcóatl, sus construcciones administrativas y públicas a lo largo de la Calzada de los Muertos y la existencia de barrios de especialistas y de extranjeros, la convirtieron en una gran obra de ingeniería, y en el modelo que otros pueblos copiaron.

Alrededor del área central se encontraban los conjuntos habitaciones que albergaban a varias familias que practicaban el mismo oficio, cada familia disponía de un espacio para la preparación y el consumo de alimentos, para dormitorios, para almacenamiento, para el culto, otros destinados al desecho y otro para actividades comunes de la familia relacionadas con el oficio, ya fueran ceramistas, tejedores, pintores, etcétera.

Teotihuacan era una ciudad multiétnica y cosmopolita porque en ella vivían extranjeros y tenía relaciones políticas con diversos lugares de Mesoamérica como Monte Albán, Kaminaljuyú, Tikal y otros lugares que hoy se encuentran en Puebla, Tlaxcala y Morelos. Fue el centro sagrado de peregrinación más importante de su época y ejercía un dominio político y económico en toda la región.

Los teotihuacanos fueron buenos para la explotación, el trabajo y la venta de obsidiana. El comercio se realizaba mediante el intercambio de productos o trueque; de esta forma obtenían alimentos y artículos de otras regiones como cacao, miel, piedras preciosas, plumas de quetzal, algodón, etcétera.

Algunos especialistas afirman que el esplendor de Teotihuacan declinó debido a un incendio que atribuyen a rebeliones de campesinos, o aun sobrepoblamiento que originó escasez de alimentos; otros piensan que importantes ciudades dominadas por los teotihuacanos, como Tula, se fortalecieron y se independizaron, dejando de pagar tributo, lo que debilitó a la metrópoli, pero todo queda en el terreno de las hipótesis.

Las necesidades y las costumbres alimentarias de los pueblos van de acuerdo con los recursos que encuentran en el medio donde viven. La tierra, el agua, los animales y vegetales del lugar conforman su medio natural y originan sus costumbres de alimentación.

Los pueblos mesoamericanos, al establecerse en lugares con gran variedad de flora y fauna tuvieron una alimentación rica, variada y suficiente. Elaboraban de diferente manera los productos que cultivaban, pescaban y cazaban y tenían un excelente paladar.

IMPORTANCIA DEL MAÍZ
Para los habitantes de Mesoamérica, el cultivo más importante fue el maíz, junto con el chile, la calabaza y el frijol. Se cree que el maíz es originario de México y Centroamérica y que procede de un tipo de maíz silvestre llamado teosinte.
Los pueblos mesoamericanos cultivaron varias especies de maíz, el alimento por excelencia que actualmente sigue siendo la base de la alimentación del pueblo mexicano. Los hombres prehispánicos le daban tanta importancia que lo consideraban una planta sagrada.

Ellos creían que cuando los dioses hicieron a los hombres con masa de maíz, resultaron seres que podían pensar, hablar y tener sentimientos. Los diferentes colores del maíz habían originado el color de la piel de los hombres.
Los nahuas creían, según su leyenda del descubrimiento del maíz, que después de que los hombres fueron creados por los dioses, éstos se preocuparon porque no sabían cómo darles el alimento más preciado, el maíz, el cual ya desgranado se encontraba escondido en el Monte del Maíz que nadie conocía, excepto las hormigas. Entonces Quetzalcóatl siguió a una hormiga roja hasta ese monte, pero la entrada era tan pequeña que sólo cabían las hormigas. Quetzalcóatl se convirtió entonces en una hormiga negra, pudo entrar por el huequito, empezó a robar granos, la hormiga roja los apilaba afuera, y así llevó maíz suficiente para todos los dioses. Estos comieron abundantemente y hubo fiestas y alegrías. Luego dieron de comer a los hombres para que se hicieran fuertes y hermosos y con este alimento el hombre se convirtió en el ser más perfecto de la Tierra.

Los habitantes de Mesoamérica supieron aprovechar las grandes ventajas del cultivo del maíz, ya que se puede cultivar en tierra caliente o fría; en los cerros y en los llanos; en tierras húmedas o secas; con agua de temporal o de riego; produce en poco tiempo; se puede almacenar fácilmente y conservar por largos periodos.

Los pueblos prehispánicos aprovechaban la planta en su totalidad, como alimento para hombres y animales, la hoja de la mazorca para envolver los tamales, los cabellos de elote como medicina, los olotes como combustible, los hongos o cuitlacoche y los gusanos eloteros como relleno de tortillas. Se comían el elote cocido o asado; rebanado o desgranado en sopas, esquites, elopozole y Apozole. Con los granos tiernos y molidos hacían atole y tamales. Del grano seco tostado y molido hacían pinole y atole; cocido con cal y agua hacían nixtamal para desprender el pellejo, lavarlo y molerlo con agua en el metate de piedra para convertirlo en masa para tortillas y tamales rellenos de carne, de pescado, de frijoles o de ejotes, con chile o sin chile. También con el grano seco y tostado se hacían palomitas de maíz, con los tallos secos construían techos y muros de casas, con las hojas de la mazorca o totomochtle hacían figurillas y lo que ya no podían aprovechar lo usaban como abono.

FORMAS DE CULTIVO Y PROPIEDAD DE LA TIERRA. INFLUENCIA DE LA PROPIEDAD COMUNAL

En los pueblos prehispánicos había varias formas de propiedad de la tierra. Entre los mexicas o aztecas, las calpullalli eran las tierras de los calpullis o barrios de las ciudades, de propiedad comunal, sus beneficiarios eran los macehualtin o miembros del calpulli. Los jefes de familia recibían su parcela y estaban obligados a trabajarla; no podían venderla y si la abandonaban por dos o tres años consecutivos se les quitaba el derecho de otorgarlo a otros jefes de familia.

Las pillalli eran las tierras que el tlatoani asignaba a los nobles o guerreros como recompensa por sus servicios. Era un tipo de propiedad privada aunque limitada: a veces se podían vender pero sólo a otro noble, y estaba prohibido rentarlas; no eran hereditarias y el gobierno podía retirar la concesión cuando lo consideraba pertinente.
Había otro tipo de propiedad, las altepetlalli, que pertenecían al gobierno y eran trabajadas por los macehualtin, quienes trabajaban además sus parcelas. Con el producto de estas tierras se sostenían: el tlatoani, los funcionarios, los sacerdotes y sus familias, y las escuelas.

Para aprovechar esos recursos alimentarios utilizaron técnicas agrícolas como la fabricación de terrazas, sistemas de riego; y de roza o de tumba y quema, que consistía en quemar la maleza para preparar los campos de cultivo; usaron el bastón plantador o huitzoctli y el azadón de madera o huictli.

DIVERSIDAD DE CULTIVOS
La variedad vegetal ofreció a los hombres de Mesoamérica una gran riqueza de alimentos y les permitió alcanzar amplios conocimientos botánicos que aplicaron con certeza en diversas enfermedades, creando una verdadera medicina herbolaria.

Dentro de las especies más apreciadas por los antiguos habitantes de Mesoamérica se hallaban las siguientes: tomate o tómatl, jitomate o tomate rojo o xictómatl, chilacayotes, chayotes, calabaza, quelites o quélitl (quintoniles, verdolagas, huauzontles); el nopal o nopall; flores de calabaza, de colorín, de izote y de maguey; hongos comestibles y alucinógenos, que "emborrachan, embelesan y hacen ver visiones", y que se usaban en las ceremonias religiosas, según sus creencias, para entrar en contacto con los dioses; raíces y tubérculos como el chinchayote, el camote o camotli, el guacamote y la jícama. Además de ésta, contaron con gran variedad de frutas como: nanches, papaya, ciruelas, capulines, pitahayas, tejocotes, arrayanes, uvas silvestres, zapote o tzápotl, mamey, chirimoya, anona, guanábana, chicozapote, piñas, tamarindo, guayaba, ciruelas amarillas, coloradas y anaranjadas, aguacate o ahuácatl; el cacahuate o cacáhuatl; el cacao, para hacer bebida de chocolate; la chía para bebidas y aceites, el maguey, para bebidas y para papel, y el amaranto o huauhtli, con que se elaboraban tamales, atole, pinole y actualmente las alegrías.

Los alimentos de tipo vegetal fueron complementados con una rica variedad de fauna comestible que les proporcionaban las proteínas animales, fundamentales para el organismo humano. Comían aves como patos, animales silvestres como venados, pecaríes, zorrillos, mapaches, zarigüeyas, comadrejas, topos, tlacuaches, tejones, armadillos, ardillas, tuzas, liebres y monos, iguanas y culebras.

La fauna acuática, propia de lagos, lagunas, pantanos, ríos y mares también fue rica fuente de proteínas en peces, crustáceos y batracios como el ajolote. En lagos de agua dulce obtenían acociles. En pantanos, renacuajos y ranas. El mar les brindaba peces, cangrejos, camarones grandes, caracoles, anguilas y tortugas, de las que aprovechaban su carne y sus huevos. Al valle de México llegaban muchas especies marinas destinadas, en su mayoría, a la mesa de los nobles mexicas; las secaban o salaban para su conservación, pero el emperador Moctezuma II comía pescado fresco traído de la costa por veloces corredores que utilizaban el sistema de relevos.

Capturaban animales acuáticos con redes o una especie de tridente que los ensartaba y hasta directamente con la mano. Preparaban gran variedad de platillos: ranas con chile verde, ajolotes con chile amarillo, camarones o pescado con chile, tomate y pepita de calabaza molida.

De la fauna acuática Fray Bernardino de Sahagún describe unas cincuenta clases de aves: patos grandes o pequeños, de plumas verdes, blancas o negras, de pico largo o ancho; las cazaban con hondas, cerbatanas, redes, o colocando un pegamento en los lugares donde se posaban.

Se mencionan cinco animales domesticados por los mesoamericanos: la culebra mazacóatl, gruesa, larga, negra y perezosa; el conejo o tochtli, del que aprovechaban carne, piel y pelo; la codorniz, el perro y el guajolote o pavo, uno de los animales más importantes que Mesoamérica dio al mundo.

También comían insectos como chapulines, jumiles, gusanos de maguey, escamoles y hormigas chicatanas que, tostadas en el comal duraban varios meses sin descomponerse.

PREPARACIÓN DE ALIMENTOS

Para preparar sus alimentos los pueblos prehispánicos usaron diversos utensilios, técnicas y condimentos.
En sus cocinas había una mesa, asientos, el fogón y utensilios necesarios para cocinar hechos de barro o de piedra como el metate o el molcajete, y otros de madera, tejidos de algodón o de otras fibras.

Utilizaban el metate en el que molían maíz o cacao con el metlapil, y el molcajete y su temolchin o tejolote para moler tomates, jitomates, chiles y especias para las salsas. El comal o comalli, de barro cocido, circular y delgado, se colocaba sobre el fogón o tlecuilli formado por tres piedras, para asar y tostar semillas, chiles y granos y sobre todo para cocer las tortillas. El fuego se avivaba con el aventador o soplador, una especie de abanico tejido con fibras vegetales.

El tompiate era una pequeña cesta tejida de carrizo que se usaba para guardar las tortillas calientes envueltas en una servilleta o paño limpio de algodón.

Los tamales se cocían al vapor en olla de barro, en cuyo fondo se colocaba una cama o pepechtli de varas, hierbas y hojas de mazorca o totomochtli para que sirviera como vaporera. Los tamales se envolvían en hojas de maíz tiernas o secas y en las regiones costeras con hojas de plátano. También cocían al vapor pescado fresco con hojas de una hierba muy olorosa llamada acuyo en Veracruz, hierba santa en el D. F. o tlanipa en Guerrero. Todavía se usan en diversos platillos. Igualmente cocían los mixiotes de carne de aves o de conejo sazonada con chile, envuelta en unas hojas blancas que se arrancan de las pencas tiernas del maguey. Los mixiotes ahora se hacen de carne de borrego, de chivo, de pollo o de cerdo.

Se usaban ollas, cazuelas o vasijas de barro de diversas formas y tamaños; el molinillo para batir el chocolate; grandes tinajas de barro enterradas en el piso para guardar y mantener fresca el agua o el pulque; coladores de jícaras; canastas, chiquihuites, ayates, tecomates, bules, jícaras (xicalli) obtenidas de un árbol cuya fruta es como una calabaza redonda; también de ahí se hacían vasos (a veces pintados) con tapadera que se usaban para beber pulque, atole o chocolate. Los nobles aztecas tomaban chocolate con cucharas de carey, jarros y platos de barro vidriados y pintados.

Los habitantes del México antiguo cocinaban sus alimentos mediante dos técnicas: hervir y asar, aunque también freían algunos.

Hervían aves, pescados, ranas, ajolotes con chile y verduras para hacer caldillos como el clemole o tlemolli; el nixtamal, lo mismo que frijoles, nopales, elotes y otros vegetales.
Asaban directamente sobre las brasas (carnes, chiles), en el comal (tortillas, cacahuates, chiles, semillas, jitomates); en el rescoldo o ceniza caliente (camotes y papas), o bajo tierra, es decir en horno subterráneo, que fue la aportación más importante que México hizo al mundo en materia de cocción de alimentos.



 

Por Vetricks - Publicado en: Historia de México - Comunidad: HISTORIA
Escribir un comentario - Ver los 3 comentarios
Volver a la página principal
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso